Educar para el futuro Blog por Javier Roca - 6 noviembre 20205 noviembre 2020 985 Entiendo que el deporte debe incidir más aún en la sociedad actual y en cada uno de sus componentes. Es necesario puesto que es una de las herramientas más potentes a nuestro alcance para la co-educación de la persona. Empecemos por tener claro que cada persona invierte su tiempo dónde y en lo que quiere. Y, a mi juicio, de eso depende todo. ¿A qué dedicamos cada hora de nuestro día? ¿Con quién pasamos nuestro tiempo? Preguntas que para un adulto, incluso para adolescentes, pueden servir para reflexionar, pero ¿y nuestros niños? La respuesta es la llave de su educación. De ese tiempo depende, en gran medida, como se moldea su personalidad y, por tanto, su educación. Como padres y madres, debemos tener claro que la educación de nuestros hijos depende de nosotros mismos siempre que estemos con ellos. Sí, el tiempo. Y debe ser un bien necesario para ambas partes. Ese porcentaje de educación que depende de los progenitores es fundamental para el futuro del pequeño. Y dejo una pregunta en el aire que no responderé: ¿pasamos el tiempo suficiente ó necesario con nuestros hijos?. Otro factor muy influyente en la educación de la persona es la escuela. Primordial en el desarrollo humano y no me refiero solo al ámbito cognitivo. Es por ello que debemos confiar y apoyar a este estamento, tan importante para el molde personal al que antes me refería. ¿Y el deporte? Está claro que podemos decir que el deporte es fundamental para nuestra salud, tanto física como mental. Además podemos añadir innumerables aportaciones fisiológicas para nuestro bienestar. Y cuando hablamos de los más pequeños incluso podemos hacer referencia a su felicidad y diversión cuando juegan. Pero me gustaría ir más allá: ¿debemos considerar obligatorio el deporte en nuestras vidas? Si me preguntan diría rotundamente sí. El deporte es un manantial de valores. Una fuente de herramientas que puede (y digo puede porque por desgracia no es obligatorio) ayudar a la formación de la persona de una manera, diría yo, determinante. Lamentablemente dedicamos muy pocas horas a la semana, ya no digo al día, a la práctica deportiva. Esa incidencia es inversamente proporcional a la edad de la persona: a menor edad, mayor incidencia. Con todo esto, se pone más en valor la persona del ENTRENADOR. ¿Con quién hace deporte mi hijo?. En este caso no nos equivocaríamos si en lugar de entrenador llamamos a esa persona EDUCADOR; puesto que a la par de formador en el deporte en cuestión también lo es en la educación como persona. Una labor muy importante, además de ser de inestimable ayuda para los padres y madres en primer lugar; y para la escuela (maestros y maestras) como segundo soporte educativo del niño. Vivimos en una sociedad dónde, cada día menos, no se premia a aquel que asume responsabilidades. Pero la pregunta sería, ¿nos educan y educamos para ello? Sirva como ejemplo estos meses que por desgracia nos ha tocado vivir. Una época de responsabilidad máxima y donde se está viendo qué somos y de qué estamos hechos. Todos conocemos de primera mano a personas que buscan la trampa a la regla, exigen más vigilancia de las fuerzas de seguridad ó achacan cualquier error propio al vecino. Algo va mal. En mi opinión, la solución está en otro lado, está en la EDUCACIÓN, tanto personal, como familiar ó escolar. Tan importante es lo que somos, como lo que queremos ser ó lo que queremos que sean las generaciones futuras. En algunos casos ya vamos tarde, porque es difícil reconducir ó reeducar a personas cuyos hábitos y conductas ya están asentadas de una manera sólida, adecuada ó no. Pero ¿y a los adultos del futuro? En los últimos tiempos se ha puesto de moda la palabra VALORES. Una palabra que siempre ha estado pero que, por manida, se ha ido vaciando. Es cuestión de todos que no siga siendo así, precisamente por el bien de todos. Debemos llenar de contenido esa palabra. Debemos dar las herramientas necesarias a la persona, desde pequeña, para que pueda ir resolviendo de manera exitosa y asertiva cualquier tipo de situación, con responsabilidad individual y colectiva. Ese debe ser el verdadero contenido de la palabra VALORES. No es fácil, está claro, pero es el día a día de cada persona. Considero que el ser humano es un conjunto de conductas y hábitos adquiridos y que son multiplicados (ó divididos) por su actitud frente a cualquier tipo de situación y en cada momento. Una persona, un deportista, que haya sido educado adecuadamente, que se haya preparado para ello y que haya ido cargando ó llenando de contenido esos VALORES será una persona con una educación adecuada frente a cualquier situación que le plantee su día a día. Como decían nuestros abuelos: con educación se va a todos lados. Una gran verdad y en el más amplio sentido de la afirmación. El deporte es eso, EDUCAR PARA EL FUTURO. 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